Hilchos Lashon Hara capítulo 10, sección 14
Pero respecto a esta lenidad, uno debe tener mucho cuidado de cumplir todas las condiciones al comienzo del capítulo, porque uno puede fácilmente ser influenciado por el instinto maligno y convertirse en un baal lashon hara. Por esto las revisaré aquí con más detalle. La regla es que si una persona sabe que quien hizo el mal no se ha arrepentido y la intención de uno es hacer algún beneficio, puede hablar de él si se cumplen las siguientes condiciones.
1) Uno debe haber visto el incidente personalmente y no haberlo oído de otros. Aunque uno mismo haya sufrido el daño, ¿quién dice que esta persona lo hizo?
2) Uno debe tener mucho cuidado de no decidir de inmediato que el incidente constituye robo, daño, vergüenza y similares, sino considerar bien según los caminos de la Torah si uno tiene razón y la otra persona está equivocada. Esto es muy difícil pues una persona no se ve a sí misma de manera negativa y considera correctas sus acciones. Si uno yerra en esto, será culpable de calumnia, que es peor que el lashon hara.
3) Si uno calcula que hablar con la persona será beneficioso, debe hablarle primero.
4) Uno debe tener cuidado de que la historia no contenga ninguna falsedad ni exageración, pues de lo contrario la historia será lashon hara y uno transgredirá muchas de las prohibiciones mencionadas en la introducción. Por lo tanto, es una gran prohibición omitir cualquier detalle que disminuya la maldad de la persona aunque no la justifique. Pues cuando los oyentes escuchan este detalle, la persona es menos denigrada.
5) La intención de uno debe ser para beneficio, pues este es el fundamento principal de esta lenidad como se menciona en el párrafo 13.
6) Si se puede lograr el beneficio de algún otro modo sin hablar de la persona, está prohibido hablar. Si uno puede reducir la fechoría de la persona y producir el mismo beneficio, es una mitzva hacerlo y no revelar toda la maldad de la persona.
7) La persona no debe sufrir más daño a través del relato del que merece según halacha si la gente testificara sobre ella ante un tribunal rabínico.