Halachot de Hafetz Jaim
Halajá 210 / 215

Ilustraciones, párrafo 6

Ahora volveremos a explicar lo que permitimos al comienzo del párrafo 4. Si el novio tiene grandes deficiencias, hay una distinción. Si la deficiencia es una enfermedad interna no discernible que la otra parte desconoce porque es interna, evidentemente no es rechilus revelarla (si se cumplen todos los detalles).

Hay otro caso en que uno debe revelar los hechos: si uno escuchó que el novio es hereje. Respecto a esto se puede decir que la Torah escribe: «No andarás rachil entre tu pueblo», justo antes de «No te quedarás sin hacer nada ante la sangre de tu prójimo». Pero si la deficiencia es que el novio no sabe mucha Torah, no es necesario revelarla, ya que el suegro se causó la pérdida a sí mismo. Debería haber conseguido a una persona erudita para evaluar su conocimiento de Torah. Si no lo hizo, aceptó al novio tal como es.