Halachot de Hafetz Jaim
Halajá 80 / 215

Hilchos Lashon Hara, capítulo 4, sección 12

Si alguien habló lashon hara sobre otra persona y ahora quiere hacer teshuva, hacerla es condicional: si las personas que lo escuchaban no creyeron lo que dijo y la persona que era el sujeto del lashon hara no fue denigrada ni disminuida en absoluto en su estima, entonces el pecado se convierte en uno que es (solo) un asunto entre el hablante y G-d; el remedio es hacer teshuva, es decir, arrepentirse de haber cometido un pecado ante G-d, confesar el pecado y tomar una decisión sincera de no repetirlo jamás.

Pero si el sujeto de su lashon hara fue menospreciado en la estima de quienes escucharon los comentarios del hablante, y esto resultó en daños a este sujeto o a sus bienes, o le causó incomodidad emocional y dolor, entonces el pecado es como cualquier otro pecado que el hombre comete contra otro hombre. Incluso Yom Kippur y la propia muerte del hablante no serán suficientes para absolverlo de su falta a menos que este hablante vaya a la persona que es el sujeto del lashon hara y le pida perdón. Si la «víctima» se aplaca y perdona al hablante, entonces el único pecado restante es el que hay entre él y G-d. Incluso si la persona que es el sujeto del lashon hara todavía no sabe nada de los comentarios del hablante, el hablante debe acercarse a esta persona y decirle que lo que hizo fue halachicamente incorrecto y pedirle perdón. A partir de aquí podemos entender cuán cuidadosa debe ser una persona para evitar este terrible rasgo, porque alguien que está arraigado en transgredir este issur, que G-d nos libre, encontrará casi imposible recordar a todas las personas a quienes dañó con sus comentarios. Incluso si el hablante recordara todas sus identidades, como ellas no sabían nada de sus acciones contra ellas, le daría vergüenza acercarse a ellas y revelar lo que les hizo, y pedirles perdón. Así también, hay momentos en que una familia entera es degradada y resulta perjudicada por generaciones, y si eso ocurre no será posible que este hablante reciba nunca expiación, como enseñaron Chazal: ¡quien degrada a una familia no tiene posibilidad de recibir expiación, jamás!

Por lo tanto, uno debe mantenerse muy alejado de este terrible rasgo porque si no, que G-d nos libre, será un pecado que nunca tendrá remedio.